LAREDO, Tx. — El alcalde de Laredo, Dr. Víctor Treviño, y el congresista federal Henry Cuéllar emitieron este viernes 2 de octubre un comunicado conjunto solicitando realizar más estudios de impacto antes de reinstalar estructuras de boyas en el Río Grande, ante las condiciones actuales del río y la posibilidad de nuevas lluvias.
Además, señalan la necesidad de evaluar posibles efectos y de contar con un plan claro para mitigar riesgos ambientales y sociales.
En el comunicado, ambos funcionarios señalaron que Laredo se prepara para lluvias intensas.
Además, hay cambios en el nivel del Río Grande.
Consideran necesario evaluar los riesgos de colocar las boyas para la seguridad pública.
La petición se basa, entre otros factores, en lo ocurrido en julio de 2026, cuando el aumento del nivel del río provocó que boyas fueran arrastradas por la corriente y terminaran acumulándose cerca de la infraestructura del World Trade Bridge. La situación obligó a suspender temporalmente el tráfico comercial mientras equipos federales retiraban las boyas y otros escombros.
En aquella ocasión, el tráfico comercial fue desviado temporalmente hacia el Puente Colombia-Solidaridad, mientras se realizaban trabajos de retiro y evaluación. Las autoridades informaron entonces que no había indicios de daños estructurales en el World Trade Bridge.
Treviño y Cuéllar señalaron que aquella experiencia debe ser considerada antes de colocar nuevamente estructuras sujetas al fondo del río. En su comunicado indicaron que se deben analizar posibles riesgos para la vida humana, los puentes internacionales, la infraestructura hidráulica y el comercio internacional.
Los funcionarios también aclararon que su postura no busca plantear una oposición a la seguridad fronteriza, sino incorporar las lecciones de lo ocurrido durante las inundaciones de julio y priorizar medidas preventivas ante posibles emergencias.
El alcalde Treviño ya había solicitado anteriormente una revisión federal del programa de instalación de boyas después de los incidentes registrados durante las inundaciones de julio.
La declaración se produce mientras Laredo mantiene atención sobre las condiciones del Río Grande debido al pronóstico de lluvias y al impacto que un incremento en el nivel del río podría tener en infraestructura crítica y cruces internacionales.








