LAREDO, TX. — La regidora de Laredo, Melissa Cigarroa, advirtió que el proyecto del llamado “muro inteligente”, que incluye la instalación de boyas flotantes en el Río Bravo, podría generar impactos importantes en el flujo del agua y en las zonas de inundación a ambos lados de la frontera.
Durante declaraciones recientes, Cigarroa explicó que las boyas forman parte integral del proyecto fronterizo impulsado como infraestructura de seguridad, aunque reconoció que las autoridades municipales tienen poco margen de influencia debido a que las boyas se encuentran en aguas internacionales.
“Las boyas son parte de lo que están diciendo el muro inteligente. Lo presentan como un proyecto de las dos cosas, boyas y el muro, y lo consideran junto”, expresó la funcionaria.
La regidora señaló que la preocupación principal gira en torno a los posibles efectos hidráulicos y ambientales que podría provocar la infraestructura instalada en el cauce del Río Bravo, especialmente en áreas vulnerables a inundaciones.
“Ojalá que estén discutiendo los impactos. Eso es lo que el estudio que nosotros concluimos anoche quiere decir: cuáles son los impactos de la infraestructura en total”, comentó.
Cigarroa indicó que las boyas ya comenzaron a ser desplegadas en el área de Brownsville, por lo que aseguró que el proyecto ya no es una posibilidad hipotética.
“No están imaginando, ya las están poniendo en el agua”, afirmó.
La funcionaria también mencionó que la agencia responsable de supervisar asuntos relacionados con aguas internacionales fronterizas es la International Water Commission, conocida en español como la Comisión Internacional de Límites y Aguas, organismo binacional creado bajo acuerdos históricos entre México y Estados Unidos.
Según explicó, ambos países deberían compartir información técnica sobre el diseño y funcionamiento de esta infraestructura para evaluar sus posibles efectos.
“Sabemos que la infraestructura en nuestro límite de inundación va a impactar cómo corre el río y eso va a influir en los impactos en Nuevo Laredo”, advirtió.
Las declaraciones ocurren mientras continúan las discusiones sobre proyectos de seguridad fronteriza impulsados en Texas y crece la preocupación de activistas, autoridades locales y residentes sobre posibles consecuencias ambientales y urbanas en la región binacional.










